Hay gente que, aun sin haber explorado en su obra, me resulta cargante. Quizá Carmen Posadas no sería la primera de la lista: lo es Pérez-Reverte; y si no, pasen y lean este articulito. Posadas ya me parecía una mujer eminentemente superficial y lo acabé de constatar esta semana, en En noches como ésta. Y es que estos escritorcitos que ganan un Planeta y se instalan en el Olimpo a perpetuidad me producen una grima insoportable. Cada vez que les preguntan algo en una entrevista revisan todo su inventario de leccioncitas para imbéciles, quizá con la intención de que el día siguiente alguien cuelgue la perla en su blog y, con tiempo y suerte, la leccioncita se convierta en un proverbio de azucarillo. En este caso, Lucas le preguntó a Posadas algo sobre el glamour. “¿Sabe usted de dónde viene la palabra glamour?”, contestó ella, un pelín arrogante. Fue justo cuando determiné cambiar de canal antes de vomitar, porque no, no sé de dónde viene la palabra glamour, pero sospeché que ella traía la reflexión etimológica preparada de casa para colocarla a la mínima y, acto seguido, hilar una reflexión tremendamente estúpida buscando un “¡oooooh!” de la audiencia. Más tarde, al preguntarlo a mi chica (la pobre se quedó mirando la entrevista), supe que sí, que así fue. Como he apuntado, la leccioncita fue el remate. Ya antes nos había explicado otro rasgo característico de los escritores de un Planeta: la excentricidad. Un momento. ¡Miento! Todos los escritores, incluso los que no nos casamos con Mariano Rubio, tenemos excentricidades. Yo mismo me pongo un sombrero de ala corta para trabajar, pero no me siento especialmente orgulloso de ello y sólo lo cuento aquí, en la intimidad. No tengo ningún motivo. No es ninguna superstición. Tengo un sombrero y una cabeza y el resto es cuestión de lógica. Pero –insisto-- no me atrevería a enarborar dicha imbecilidad como marca de la casa, sino como eso: pura imbecilidad. Posadas no se pone un sombrero de ala corta, sino que escribe todas las primeras páginas de sus novelas con boli, y ya, si eso, luego continua con el ordenador. ¿Y? Es decir, ¿qué cojones nos importa esto? A mí, nada. Debió creer que el día siguiente centenares de aprendices de escritor iniciarían su primera novela a boli, “como la Posadas”. El patrón de entrevista a escritorcito de un Planeta estaba siendo obedecido a la perfección. Quizás hasta aquí ustedes no hayan advertido ninguna estridencia y continuen creyendo que, a pesar de no ser el colmo de la originalidad, Posadas tampoco merce el trato que le doy. Bien. Quédense con esta frase: “A los doce años me operé la nariz. Tenía una nariz horrorosa y la operación me cambió la vida.” Si Posadas me quiere hacer creer que puede indagar en el universo interior de personajes complejos para provocar que una realidad oculta aflore ante mí, debería empezar por ella misma, pues más que universo interior, lo suyo es un barrio interior. Y el chiste se lo regalo a ustedes. Por simpáticos.
El glamour y el Planeta
25 oct 08 Autor: oinos- Posts (RSS)
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Sobre Es benigno
Soy guionista de ficción. Hasta ahora, todo lo que he escrito es comedia para televisión. Me gustan la narrativa y el sexo, aunque practico más lo primero porque no exige demasiado esfuerzo físico y no hay nadie obligado a formularse una opinión. Creo que las controversias del mundo se resolverían si la gente caminara desnuda por la calle, con lo cual, probablemente, aumentarían los resfriados, lo cual, probablemente, fomentaría el desarrollo médico. Mientras tanto, un café y su cigarro protocolario me ayudan a vivir bien.![]() |
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